La IA y la Toma de Decisiones
- Javier Torres Landa

- 10 oct 2024
- 2 Min. de lectura

En 1979, durante una junta ejecutiva en IBM, proyectaron una lámina que decía:
“A computer can never be held accountable, therefore a computer must never make a management decision”. (Una computadora no puede ser responsable/imputable, por lo tanto, una computadora nunca deberá tomar una decisión gerencial).
Hoy en día la Inteligencia Artificial ya es parte de nuestras vidas diarias y por consiguiente también se utiliza en las empresas y gobiernos. Es una herramienta valiosísima que está cambiando la manera de tomar decisiones, y dado que las decisiones son el motor del cambio, la IA está acelerando los cambios en todos los niveles, tanto en lo social, como en lo político y lo económico.
La capacidad de manipular grandes cantidades de datos, hacer cálculos complejos, analizar, hacer predicciones y escenarios probables prácticamente en tiempo real, constituyen una herramienta muy poderosa para la toma de decisiones.
Sin embargo, la falta de empatía, experiencia e intuición hace que en muchas circunstancias no sea 100% confiable para la toma de decisiones; en otras palabras, se requiere la intervención humana para tomar buenas decisiones.
Hay dos factores que principalmente afectan la toma de decisiones cuando se utiliza IA como herramienta o soporte.
El primero tiene que ver con la mentalidad de los tomadores de decisiones, quienes hoy en día tienen tantas opciones en la vida cotidiana, que les resulta difícil enfocarse para tomar decisiones, y esto se refleja en el ámbito laboral. En general se requiere un re-entrenamiento gerencial en este sentido. Por lo tanto, la IA puede llegar a sustituir el factor humano en el proceso y como consecuencia una decisión que parece buena puede resultar totalmente equivocada.
El segundo factor, es la ética. La tecnología está avanzando más rápido que el marco regulatorio para su uso, por lo que hay riesgos con el manejo de información sensible como datos personales o financieros de una persona o empresa.
En las decisiones que se toman solamente desde el punto de vista cuantitativo (Data-driven decisions), podemos aprovechar las ventajas de la IA, pero en las decisiones que involucren también el análisis cualitativo en cualquier grado, alguien deberá responsabilizarse.
Regresando a la frase de la reunión en IBM, encontramos que sigue siendo válida. Podemos concluir que detrás de cualquier decisión importante debe haber un responsable, que sea consciente de los riesgos y consecuencias de esas decisiones. Por eso, la IA solamente se debe considerar como una herramienta, pero la decisión final deberá seguir siendo humana.





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